Dicen que la felicidad no se puede comprar, pero podés comprar nuestro Dulce de Leche, que es casi lo mismo. Es el corazón de nuestros postres y, seamos sinceros, la mejor compañía para cucharear directo del frasco cuando nadie te ve.
¿Por qué es tan especial?
Porque acá mandan la paciencia y la materia prima. Usamos leche de campo recién ordeñada, directo del tambo, y la cocinamos durante 4 horas a fuego lento hasta que reduce y concentra todo su sabor.
Para que te des una idea del trabajo que lleva:
De cada litro de leche, solo queda medio kilo de dulce.
Nuestras tandas son pequeñas, de apenas 20 litros.
En cada producción nacen solo 10 kg de dulce de leche.
Sin apuros, sin aromatizantes y en ediciones limitadas. Solo la esencia de lo natural hecha con obsesión.